Y luego apretó los labios y no dijo nada.
Las palabras le ardían en la boca,pero quizás era demasiado pronto,o demasiado tarde.
Pero los echos estaban allí y después lloraría no haber gritado hasta quedarse sin voz lo que su corazón llevaba meses queriendo vociferar.
Así se quedó,en silencio,pensando;quizá en todo,quizá en nada.
Pero ala espera de reunir el valor para conseguir que sus labios dijeran aquel secreto que ya no podía guardar más.

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