lunes, 9 de enero de 2012

El momento perfecto.

Huele a tostadas y a café en polvo.
Es lo primero que notas al despertar.
Abres los ojos y la luz te hiere por un momento.
Ese delicioso olor.
Te inclinas y observas a tu alrededor.
No es tu habitación,pero la conoces perfectamente.
En ella has pasado los mejores momentos de tu vida.
Son tus recuerdos favoritos,los que saboreas cuando el día ha ido mal.
Cuando te insultan en casa o cuando tu propia madre tu cruza la cara.
Y sobre la mullida cama de esta bendita habitación estás tumbada,tan solo arropada por una cálida manta.
Los recuerdos de la noche anterior te recorren y te hacen soltar un suspiro.
En ese momento llega,con la cresta en una posición extraña,tan solo con un calcetín y unos calzoncillos.
Lleva una bandeja y una expresión de concentración,que solo pone cuando algo de verdad le importa.
Entonces levanta la vista y te mira.
Lleva un porro en la oreja y se ha puesto tu sonrisa favorita.
Te juras a ti misma que es el momento perfecto,que no se puede mejorar,pero entonces susurra vacilante:
-Ojalá pudieras ver lo bonita que eres.

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