No sé de que sirve esto.
Ni esto ni nada.
La rutina,día tras día.
Y al llegar a casa sigo con la misma sensación de que nada sirve de nada.
De pasarme las tardes soñando en modo"como sería si..."
De no saber de que me sirve reír o llorar,quedarme o irme,o simplemente desaparecer.
Pues sería posible. Simplemente no coger el móvil. No abrir la puerta.
Pero supongo que soy demasiado cobarde para eso.
Tengo miedo de que dejen que pase,se olviden de que estoy ahí,como siempre.
Siempre estoy ahí,a la espera.
Porque cada vez me parece que mi presencia es más y más prescindible.
Quizás ganarían algo.
Quizás yo aprendiera a estar sola.
Aunque eso seguramente no sirva de nada.

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